Mitos o realidades: Lo que hemos escuchado de la lactancia materna

Mitos o realidades: Lo que hemos escuchado de la lactancia materna

 
Principales mitos alrededor de la lactancia materna
 

Principales mitos y realidades alrededor de la lactancia materna

 
Sabemos que amamantar es un acto completamente natural que tiene un sinfín de beneficios para el bebé, pero aunque cada día hay más información disponible, es cierto que todavía existen varios mitos que rodean la lactancia materna y que muchos de ellos crean dificultades entre las nuevas madres que desean amamantar.

 

Por eso aquí te comparto lo principales mitos alrededor de la lactancia materna y los vamos a desmitificar.

 

Mitos y realidades de la lactancia. Número 1: “No tengo suficiente leche”

 
 “No tengo suficiente leche”
 
Realidad: Aquí me detendré un poco. Tenemos la falsa idea de que el primer día que nuestro bebé nazca, vamos a producir cantidades inmensas de leche materna. Lo primero que producimos es calostro, un líquido amarillento (o blanquecino) muy concentrado y espeso que está compuesto por factores inmunológicos, proteínas, azúcares y grasas. El bien llamado “oro líquido”. Conforme pasan los días, esa leche se transformará de acuerdo a las necesidades de tu bebé.

 

Este acto está regido por la ley de la oferta y la demanda, es decir, a mayor succión, mayor producción. Siempre tendrás leche mientras tu bebé succione, mame y coma a libre demanda. ¿Qué significa esto?, que el bebé comerá cada que lo desee, sin horarios o rutinas. Esto mantendrá tu producción de leche constante.

 

Una vez que ya está establecida la lactancia, aproximadamente a los 3 meses de vida de tu bebé, la demanda de leche comienza a cambiar, notarás tus pechos blandos lo que para ti puede significar disminución en la cantidad. Lo que sucede es que el bebé ha aprendido a succionar toda la leche que necesita y ahora ya no queda prendido a ti por varias horas, ahora es más rápida su saciedad y succión, pero también pueden aumentar el número de tomas, y aunque quizás lo notes intranquilo y jalando el pezón, sigue alimentándose de tu leche. Es el llamado brote de crecimiento, su cerebro está cambiando y tu leche lo sabe así que se adaptará también.

 

Muchas mamás abandonan la lactancia por pensar que están dejando de producir leche, aunándole las personas que confirman éste hecho y te aconsejan que ofrezcas fórmula. Esto ya dependerá de tus necesidades y las del bebé, pero si deseas continuar con tu lactancia, debes saber que sólo es pasajero y que mientras tu bebé siga succionando, tu producción de leche continuará.

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Mitos y realidades de la lactancia. Número 2: “Tu leche ya no sirve, es pura agua”

 
 “Tu leche ya no sirve, es pura agua”
 
Realidad: No hay nada más falso que eso. Este es uno de los mitos populares de la lactancia que dice que después de los 6 meses la leche se transforma en agua. No existe evidencia científica que lo avale, por el contario, existe evidencia científica bien fundamentada sobre los beneficios de seguir lactando el tiempo que mamá y bebé deseen. La calidad de leche nunca disminuye, incluso si la mamá tiene una dieta pobre o deficiente, pero vaya, hay que alimentarse balanceadamente para mantener buena salud.

 

Mitos y realidades de la lactancia. Número 3: “Tomar cerveza, atoles y fermentados o mezcolanzas varias ayuda a tener más leche”

 
mitos de la lactancia
 

Realidad: No existen alimentos que aumenten la producción ni la calidad de la leche materna. Ni tomar cerveza hará que tengas más leche, de hecho, el alcohol sí pasa de la sangre a la leche materna aunque las lactantes la eliminen más rápido que las que no lo son, sin embargo, esto no quiere decir que debas consumir grandes cantidades de alcohol mientras lactas. Los atoles tampoco tienen relación con la calidad ni el aumento de leche, por el contrario, tomarlo diario puede provocar que sientas tu estómago “pesado” o consumas más calorías de las que necesitas. De cualquier forma siempre debes consultar a un nutriólogo. Lo mismo pasa con el agua, no influye en la cantidad de leche que produzcas, pero sí es necesaria para mantenerte hidratada y que tu cuerpo funcione correctamente.

 

Mitos y realidades de la lactancia. Número 4: “Si estás enferma no puedes amamantar”

 
mito de la lactancia Mito 4: “Si estás enferma no puedes amamantar”
 

Realidad: Puedes seguir amamantando aunque estés enferma, por ejemplo, de gripa, tos o alguna enfermedad común. La enfermedad no pasa a través de la leche, puedes usar cubre bocas para disminuir algún contagio pero en realidad puedes seguir con tu lactancia. De hecho, tu leche le aportará anticuerpos para hacer frente a la enfermedad por si existe contagio. Si es otro tipo de enfermedad siempre debes consultar con tu médico actualizado. Los medicamentos tampoco son impedimento para continuar la lactancia pero tu médico puede orientarte, además te recomiendo revisar el sitio e-lactancia.org para checar si tus medicamentos son compatibles con la lactancia materna.

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Mitos y realidades de la lactancia. Número 5: “El bebé se queda con hambre porque come a cada rato”

 
 “El bebé se queda con hambre porque come a cada rato”
 

Realidad: Si el pediatra de tu bebé te sugiere que lo amamantes por horarios busca otras opiniones. Ya te contaba en mi artículo anterior mi experiencia con un pediatra desactualizado. Se cree que hay que ponerles horarios a los bebés para que se acostumbren y hagan digestión para la próxima toma. Esto puede ser si el bebé es alimentado con fórmula, pero para un bebé con lactancia materna exclusiva, no aplica.
 
Tu bebé no pide lo que no necesita, es decir, su cuerpo necesita alimentarse a la hora que le de hambre; esto puede ocurrir dependiendo de su metabolismo, como puede comer cada 15 minutos, como cada hora. Lo ideal es llevarlo al pediatra mes a mes para que revisen sus percentiles de peso, talla, perímetro cefálico (su cabecita).

 

Es por eso que los bebés que son alimentados con seno materno deben comer a libre demanda, significa cada que el bebé quiera, a la hora que sea, en donde sea. Procura que tome de ambos pechos para evitar mastitis o alguna obstrucción de los conductos.

 

Ofrece cada seno por el tiempo que lo desee pues conforme avanza la toma, la leche va cambiando su composición, primero es más acuosa y después es más grasosa.

 

Así que no te presiones por poner horarios, observa a tu bebé y responde a su necesidad de hambre cuando lo pida.

 

Espero que esta información pueda servirte en tu lactancia para que la disfrutes sin dudas o preocupaciones.

 

¿Te gustó este artículo? Aquí puedes encontrar más de mis escritos.
 
Recuerda que ¡SER MAMÁ ES LA ONDA!
 

Yery Saucedo.

 
Soy Yery Saucedo y soy madre de dos solecitos. Ellos Iluminan mi vida y le dan sentido a lo que verdaderamente importa. Me gusta escribir sobre cómo disfruto, siento, vivo y enfrento mi maternidad día con día.
 
Estoy convencida de que poner compromiso, amor y respeto en la educación y crianza de nuestros hijos, formará adultos emocionalmente sanos, con sentido de responsabilidad, tolerantes y empáticos, que construirán una sociedad productiva, paciente, compasiva y respetuosa.
 
 
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